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La puerta del futuro llegó: nuevos sistemas de acceso que cambian seguridad y reparabilidad

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Durante mucho tiempo, el simple acto de abrir un vehículo se consideró una función resuelta, lejos de cualquier avance… hasta ahora. Hoy ese mismo gesto se ha convertido en una experiencia
que combina electrónica, sensores y software; vemos cada día
que la tecnología que antes estaba reservada solo para los frenos,
los airbags o la gestión del motor ahora llegó también a las puertas. Y aunque parezca un detalle menor, está transformando la manera como interactuamos con los vehículos y cómo se deben reparar.

Este artículo abordará desde el análisis técnico, los nuevos mecanismos de apertura que se encuentran en vehículos vendidos
en Colombia, cómo funcionan, qué aportan a la seguridad y qué
implicaciones tienen en reparabilidad y costos.

E – Latch: la puerta que se abre con un impulso eléctrico

Uno de los ejemplos más relevantes es el Lexus NX, un modelo
disponible en nuestra región que incorpora el sistema e-Latch. Se
trata de un reemplazo total del mecanismo mecánico: en lugar de
accionar varillas o cables, el usuario presiona un pulsador que envía la señal a un actuador eléctrico encargado de liberar la cerradura.

Este sistema está conectado al Asistente de Salida Segura, que
utiliza los sensores de punto ciego para evitar que la puerta se abra si identifica el riesgo de impacto con una moto, ciclista o vehículo que se aproxima. Con esto, el simple acto de descender del vehículo se convierte en un punto crítico de seguridad activa.

Desde la ingeniería, este mecanismo implica que la puerta deja
de ser un conjunto de piezas puramente mecánicas: ahora integra
módulos electrónicos, cableado de baja corriente, sensores y comunicación con las ECU´s. Y desde la reparabilidad, cualquiera
de estos elementos puede verse comprometido en un impacto lateral, incrementando la complejidad del diagnóstico.

Manijas retráctiles: estética, aerodinámica y más electrónica

Otra evolución visible son las manijas retráctiles, presentes en modelos eléctricos que ya se comercializan en el país como el Hyundai IONIQ 5 y el Mercedes-Benz EQE SUV.

En el caso del IONIQ 5, las manijas se mantienen niveladas con la
carrocería y emergen solo cuando detectan la llave o cuando el usuario desbloquea el vehículo. En el EQE SUV, la solución es similar: las manijas permanecen escondidas hasta que el sistema electrónico las despliega automáticamente.

Aunque su apariencia es un aporte estético y aerodinámico, estos
mecanismos incorporan motores eléctricos, sensores y módulos de control, que deben funcionar bajo condiciones ambientales variables. En un siniestro, incluso de baja velocidad, el golpe puede afectar cualquiera de estos elementos.

En reparabilidad, esto significa que un daño que antes se limitaba
a reemplazar o ajustar una manija metálica, hoy puede involucrar un diagnóstico electrónico completo sobre los actuadores, el motor interno del mecanismo y la comunicación con la ECU de la puerta.

Baúles manos libres: sensores que facilitan el día a día

Sistemas como la compuerta trasera eléctrica con apertura manos
libres se han popularizado en SUV´s del mercado colombiano. Un
ejemplo es la Toyota Corolla Cross, que incorpora una compuerta
motorizada operada desde la llave, el interior del vehículo o mediante un gesto del pie bajo el paragolpes trasero.

El mecanismo combina un motor eléctrico, un módulo de control
y un sensor de movimiento tipo “Kick Sensor”. Desde la experiencia del usuario, es una función cómoda y eficaz; pero desde el análisis de daños, representa un nuevo conjunto de piezas susceptibles de afectarse en choques traseros, incluso en impactos menores que antes no comprometían elementos electrónicos.

La presencia de motores y sensores obliga a inspecciones más rigurosas y a considerar calibraciones o reemplazos de módulos que anteriormente no existían dentro del cálculo de daño.

El smartphone como llave: conectividad aplicada al acceso

La integración entre vehículo y teléfono también llegó al sistema de apertura. En Colombia, BMW ha consolidado este avance mediante ConnectedDrive y la My BMW App, que permiten bloquear o desbloquear el vehículo, consultar su estado e incluso preparar la climatización desde el celular.

A nivel global, la tecnología BMW Digital Key extiende estas funciones al punto de convertir el smartphone en una llave digital que permite abrir, cerrar y encender el vehículo sin necesidad de llave física. También habilita compartir “llaves virtuales” con otros usuarios.

Para el análisis de reparabilidad, esto añade un nuevo nivel de
complejidad: módulos de antenas NFC, unidades de confort, sincronización de llaves digitales, actualizaciones de software y protocolos de emparejamiento. Un diagnóstico ya no se limita a revisar una cerradura; ahora involucra revisar comunicación inalámbrica y seguridad criptográfica.

Lo que estos sistemas significan para la seguridad, el usuario y los costos

Desde la perspectiva técnica, hay cuatro conclusiones claras sobre lo que ya está ocurriendo en Colombia:

1. El sistema de apertura ahora es parte de la seguridad activa.
Los sensores conectados a puertas y baúles están reduciendo incidentes y abriendo la puerta a funciones predictivas que apoyan la conducción segura.
2. La experiencia del usuario es más cómoda e intuitiva
Las puertas ya no requieren esfuerzos mecánicos; se anticipan al comportamiento del usuario y facilitan accesos en situaciones reales de uso.
3. La reparabilidad se vuelve más desafiante Puertas y portones ahora combinan electrónica, motores, sensores y comunicación con varias ECU´s. Esto eleva los tiempos de diagnóstico y el costo de los repuestos.
4. Talleres y aseguradoras deben adaptarse a esta evolución.
La presencia de componentes electrónicos obliga a capacitar técnicos, actualizar herramientas diagnósticas y replantear estrategias de costos en siniestros menores.

Abrir la puerta ya no es un acto trivial. Es una combinación de ingeniería, sensores y software que busca mejorar la seguridad, el confort y la experiencia del usuario. Pero, al mismo tiempo, plantea nuevos retos en análisis, reparación y costos.

En Auto Crash estamos viendo esta transición en tiempo real. Y todo indica que los mecanismos de apertura seguirán evolucionando, integrando más electrónica, más automatización y más interacción con los sistemas avanzados de asistencia. Esta evolución, aunque silenciosa, ya cambió la manera en que nos acercamos a un vehículo literalmente desde el primer contacto.

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