Los centros de servicio también pueden contribuir en la disminución de la comercialización de autopartes usadas de origen no comprobado.

Alrededor del hurto de automóviles se genera todo un mercado negro de autopartes que, en los últimos días, el Estado se ha puesto en la tarea de intensificar los operativos y perseguir tanto a los actores que venden como a los que compran.

Durante los operativos realizados en las principales ciudades se ha encontrado que muchas de estas autopartes están amparadas con facturas que impiden hacer una verdadera trazabilidad a sus orígenes, porque es imposible comprobar si efectivamente las piezas sí corresponden al documento presentado, lo cual dificulta la actuación de las autoridades.

Dentro de los ítems que más se encuentran en las facturas está lo que se denomina chatarra y por lo general estos documentos se obtienen en los talleres de reparación de colisión. Cuando el taller emite una factura de venta de chatarra con estas características no está dimensionando todo lo que se puede hacer con ese papel: si la factura enuncia, por ejemplo, 150 kg de chatarra, es imposible para la autoridad determinar estos kilogramos a qué corresponden exactamente: dimensión, cantidad, peso, etc., de cada autoparte.

Cuando una pieza es sustituida en un taller de reparación es porque uno o varios profesionales determinaron que así se debe hacer, debido a que sus características originales no van a poder ser restablecidas a través de ninguna reparación. Estas piezas reemplazadas entran a hacer parte del mercado de autopartes usadas de origen no comprobado.

La responsabilidad del taller es vender efectivamente la chatarra y para cumplir con este objetivo debe dejar las piezas que sustituye destruidas de manera irreversible, pues de lo contrario, cada pieza que comercializa como supuesta chatarra pero que efectivamente va a ser utilizada en otros procesos de reparación, son piezas que el taller está dejando de vender como piezas nuevas, lo cual contribuye al negocio ilícito de autopartes usadas de origen no comprobado.

Responsabilidad social en las piezas sustituidas en los talleres

Dentro de los programas de responsabilidad social empresarial de dos compañías aseguradoras se están llevando a cabo procesos que garantizan que las autopartes sustituidas en los talleres aliados no van a ser reutilizadas dentro de otros procesos de reparación.

Este procedimiento consiste en recolectar las piezas sustituidas basadas en el software de control que cada compañía aseguradora lleva y dar una disposición final responsable a cada una de ellas, garantizando que no van a ser reutilizadas.

El control permite que cada una de las piezas sustituidas sea dispuesta según el tipo de residuo y, como ya lo mencionamos, no vuelvan a hacer parte de la cadena de suministro de autopartes.

Las dos compañías que están llevando a cabo estos programas de responsabilidad son Mapfre Seguros y Seguros Bolívar. Hasta la fecha han obtenido magníficos resultados de gestión al incorporar todos los residuos a otros procesos productivos evitando que las autopartes se incorporen al mercado como repuestos.

Como se aprecia, es evidente el gran aporte que se logra con la decisión y disciplina de aseguradoras y talleres pues, de otra manera, sin intención se fomentan prácticas indeseables.

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