COMPARTIR

Las actividades que realiza una organización tienen influencia en el entorno que sufre las consecuencias derivadas de la explotación de los recursos y energía, de la generación de residuos, de la contaminación de las aguas, etc. El desarrollo de estas actividades sin control conduce a un deterioro de la naturaleza más rápido que su propia capacidad de regeneración y a una pérdida paulatina de la calidad de aire.

La aparición de normativas ambientales pretende controlar y mitigar los aspectos que causan mayor impacto, enfocados siempre hacia un desarrollo eficiente y sostenible. Es así, como las operaciones rutinarias que se desarrollan dentro del centro especializado de colisión en la transformación de materias primas y energía, pueden optar por la reducción en la generación de residuos, los cuales se han clasificado en las siguientes categorías:

Residuos convencionales, ordinarios o reciclables: en este grupo recoge la mayoría de los residuos que son generados por el uso de materias primas y/o consumibles.

Residuos peligrosos (RESPEL): este grupo abarca un sin número de residuos con poca o casi nula posibilidad de aprovechamiento, reutilización o incorporación en los procesos productivos. Debido a su composición química donde están presentes elementos tóxicos, producen un impacto negativo en el suelo, el aire y el agua.

En la actualidad existen jornadas ambientales como siembra de árboles y participación en proyectos de recuperación ambiental, que a su vez, generan beneficios y reconocimiento a las empresas. Desde el centro de colisión podemos contribuir a la reducción de afectaciones ambientales controlando aspectos críticos como los siguientes.

Control de derrames: si el centro de colisión almacena sustancias químicas, es recomendable contar con un plan de contingencia para mitigar los posibles impactos por contaminación de agua o del suelo durante un evento atípico o una emergencia. Para ello se debe disponer de un sistema de contención o kit de derrames, conforme con lo establecido en el Decreto 1076 artículo 2.2.3.3.4.14 y Resolución 1209 de 2018 para Colombia.

Control de ruido: por la naturaleza de la actividad en el centro de colisión, hay afectación por ruido en el ambiente. En los casos que estos trascienden la propiedad privada o impacten de manera negativa el área de operación y comunidades vecinas extralimitando los estándares máximos permisibles, conviene tener un control sobre ello. Este control surge a partir del estudio de ruido conforme a las directrices que establece la Resolución 627 de 2006 para Colombia. Si los resultados del estudio superan los límites máximos permisibles, el centro de colisión deberá adoptar controles en la fuente de generación y en medios que atenúen los niveles producidos.

Fuga o emisión de gas refrigerante: es significativo el impacto en el deterioro a la capa de ozono por la emisión de dichos gases, por lo que conviene realizar un control y almacenamiento adecuado mediante la implementación de sistemas de extracción y acopio para estos gases, derivados principalmente de sistemas de aire acondicionado. Para su disposición final se debe acudir al apoyo con gestores ambientales que cuenten con los permisos y estén abalados para el correcto manejo de residuos peligrosos.

Emisión de vapores contaminantes (cabinas de pintura y procesos de soldadura): el impacto principal de estos vapores es ocasionada por la alteración en la calidad del aire y de los ecosistemas, Por lo tanto uno de los controles más efectivos para reducir emisiones de COV (compuestos orgánico-volátiles) es migrar a la utilización de productos con bajo contenido en disolventes, mitigar y reducir las emisiones de partículas y humos metálicos empleando equipos extractores y filtros de captación de estas partículas. Es recomendable implementar los controles sugeridos en la resolución 909 del 2008, que establece las normas y estándares para la emisión de contaminantes a la atmósfera por fuentes fijas.

Residuos (aprovechables y peligrosos): como generador, el centro de colisión es responsable de sus residuos de acuerdo con el Decreto 4741 de 2005 para Colombia. La responsabilidad se extiende a sus afluentes, emisiones, productos y subproductos, por todos los efectos ocasionados a la salud y al ambiente.

A esto obedece que los generadores de residuos peligrosos están obligados a inscribirse en el registro de generadores de la autoridad ambiental competente a su jurisdicción, cuando la cantidad sea igual o mayor a 10,0 Kg/mes calendario, considerando los promedios ponderados y media móvil de los últimos 6 meses en las cantidades pesadas. Es conveniente que el taller cuente con la documentación como actas de disposición final de cada uno de los residuos resultado de su operación. Estas actas como mínimo deben contar la siguiente información:

◆ Entidad autorizada y recolectora de los residuos generados por el taller (Nombre, identificación y ubicación de la empresa).

◆ Día, mes y año del momento en que se realiza la recolección de los residuos.

◆ Acopiador primario (taller).

◆ Dirección de la sede de recolección.

◆ Tipo de residuo a disponer.

◆ Cantidad recolectada.

Estos datos tienen como fin, poder contar con una trazabilidad de la información de cada uno de los residuos generados por el taller, dado el caso que exista inconveniente al momento del transporte o impacto ecológico negativo que pueda provocar un mal manejo o una mala disposición.

Sobre el área física ambiental del centro de colisión, esta deberá contemplar una condición segura y dividida, con acceso fácil para el acopio y retiro de cada uno de los residuos. Es indispensable que cada área se encuentre sin conexión a drenajes para el cuidado de aguas residuales, para ello tener presente:

Lubricantes y aceites usados: estar libres de algún tipo de toma o circuito eléctrico, como mínimo a 1,5 m de distancia de algún punto, conviene contar con un dique de contención ante un derrame de estos líquidos, señalización del área, identificación de contenido de cada uno de los depósitos de líquidos y contar con fichas de seguridad de cada elemento desechado.

Disolventes y paños contaminados: contar con un depósito para la recolección de solventes y paños contaminados, para que estos no generen una contaminación de las aguas residuales por una inadecuada disposición final y/o mezcla con desechos convencionales.

Cartón, chatarra, vidrios, llantas, etc.: realizar una clasificación de desechos convencionales, de manera que no se permita generar desorden y una mala clasificación de los residuos, lo sugerido es poder individualizar cada residuo, por medio de mallas, canecas o cuartos con fácil acceso.

Aguas residuales: conviene realizar tratamientos para que pueda ser reu-
tilizable, mitigando los efectos y daños ambientales en la flora y la fauna, debido a los residuos que puede llegar a contener.

Cuando la actividad del centro así lo requiera, conviene contar con trampa para tratamiento de grasas y lodos, zona para el tratamiento y confinamiento, así como sus actas de recolección para el tratamiento.

Para finalizar y poder mantener un adecuado programa de manejo ambiental, es imprescindible contemplar ciertas actividades y requisitos fundamentales que le permitan mantener un compromiso con el medio ambiente.

◆ Identificar objetivos y metas ambientales para la organización en relación con el plan de manejo ambiental.

◆ Normas legales o regulatorias que sustenten la base legal del plan de manejo ambiental.

◆ Declaración de la política ambiental de la empresa orientadas a:

– Cumplimiento de la legislación ambiental.

– Protección ambiental – producción limpia.

– Mejora continua y evaluación de la calidad ambiental del proceso.

– Identificación y evaluación de impactos y riesgos ambientales.

– Definición del programa de mitigación.

Fuentes bibliográficas:

– Cesvimap, gestión y logística de mantenimiento.

– Ideam,Instituto de Hidrología, Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales.

NO HAY COMENTARIOS

RESPONDER