La actual situación de poca disponibilidad de repuestos para algunas marcas ha traído dificultades en la atención y reparación de vehículos atendidos por colisión. De ahí que resurja la posibilidad de la reparación.

La reparación de piezas en el automóvil se ha convertido cada vez en un reto mayor para el taller reparador y los técnicos.

Sucede que la complejidad de los materiales, el diseño y forma de las piezas y en muchos casos el valor de cada repuesto hace que sea la mejor alternativa tanto económica como ambientalmente.

Para esto es importante tener muy claro una adecuada clasificación de niveles de daños, conocer muy bien hasta donde una pieza es reparable y sin llegar a afectar la seguridad y diseño del automóvil.

Los términos reparación, sustitución, recuperación de piezas, son palabras muy comunes y utilizadas en el medio automotor, que se relacionan con la colisión y que a veces se confunden.

La correcta evaluación de un golpe en una pieza afectada, junto con las habilidades del técnico en la reparación, permite tomar la mejor decisión en beneficio tanto del taller como del hecho de no sustituir la pieza.

Del mismo modo, se debe considerar la seguridad y estética de la parte a intervenir, factores que se deben considerar para caracterizar los niveles de daño y el proceso para la reparación.

Tipos de daños y consideraciones

La clasificación de daños en piezas de carrocería depende de diversos factores que tienen incidencia directa sobre la decisión por tomar y para lo cual habrá que considerar:

Área afectada. El área afectada en la pieza juega un papel importante en la determinación del nivel de daño porque establece la reparación o sustitución.

Hay que destacar que no solamente se trata del área afectada si no de la ubicación del daño porque, si se encuentra en sitios de curvaturas, líneas o cambios de geometría, aumentará la complejidad y tiempos de reparación.

Los cambios de sección y geometría, además de mejorar el aspecto estético del vehículo, también muestran un aporte considerable en la rigidez de las piezas.

Dependiendo del porcentaje de área afectada, los daños se pueden clasificar de la siguiente manera:

Niveles de afectación de un capó según el porcentaje de área con daños

Intensidad. La intensidad del daño es el segundo aspecto por considerar en la evaluación del nivel de afectación de las piezas que presentan pérdidas de material, sea por fisuras o desgarros de consideración. No se aconseja su reparación y, por el contrario, se sugiere la sustitución porque el aporte de material en estructuras metálicas no siempre garantiza la recuperación de las propiedades mecánicas y por consiguiente su seguridad.

Capó con desprendimiento de material por desgarro

Accesibilidad. Dependiendo de la accesibilidad a la zona de reparación se definen las herramientas que impactarán en los tiempos, porque una pieza con acceso nulo a la zona afectada necesitará de equipos y herramientas diseñadas para tal propósito y destrezas especiales del técnico para su correcta reparación.

La reparación en zonas con difícil o acceso nulo son posibles, pero con la ayuda de herramientas y equipos especializados como palancas, equipos de desabollado por tracción y con sus diferentes métodos (martillos de inercia, garras de tracción, etc.) se obtienen muy buenos resultados. El uso de estas herramientas debe estar acompañado con una destreza y habilidades especiales del técnico reparador. Un aspecto por tener en cuenta y que puede llegar a facilitar de alguna manera algunas reparaciones es la fisiología del técnico reparador: unas extremidades largas pueden llegar a permitir una mayor destreza y accesibilidad a zonas de difícil acceso.

Si bien hay que tener en cuenta los puntos anteriormente mencionados, es importante considerar cuándo una pieza no es técnicamente reparable y es necesaria la sustitución.

Límites entre reparación y sustitución

Existe un límite muy fino entre la decisión de reparar o sustituir una pieza. Si bien es importante contar con los puntos anteriormente mencionados y conocer las técnicas y herramientas adecuadas para garantizar un buen terminado, la solución adoptada deberá siempre ajustarse al doble requerimiento de garantizar la seguridad estructural y mantener la estética original del vehículo.

En términos generales se considera que una pieza que ya no es posible reparar y debe sustituirse, debe cumplir con las siguientes características:

  • Cuando el área afectada supera el 40%.
  • Si la pieza presenta pérdida de material o sobreestiramiento que exceda el límite plástico del material.
  • Cuando presente deformaciones en puntos fusibles o concentradores de esfuerzos, en piezas como puntas de chasís, guardapolvos metálicos y paneles traseros, entre otras piezas.

Cuando no sea posible reestablecer las condiciones de seguridad o estética en elementos estructurales como puntas de chasís o paneles traseros por preexistencias o mal estado de las piezas tanto metálicas como plásticas, se deberá tener en cuenta si la pieza ya ha tenido alguna reparación previa.

Asimismo, se debe revisar el costo y disponibilidad de la pieza, ya que en ocasiones resulta más viable la opción de sustituir.

Si bien es importante contar con los puntos anteriormente mencionados y conocer las técnicas y herramientas adecuadas para garantizar un buen terminado, la solución adoptada deberá siempre ajustarse al doble requerimiento de mantener la seguridad y estética original del vehículo y la seguridad.

Sin embargo, aunque se presenten las características dadas para la sustitución de una pieza, existen alternativas para intentar recuperar algunas condiciones y dejar en situación de reparación el elemento, sobre todo cuando se trata de paneles fijos como costados, paneles traseros entre otros.

Ante un daño de consideración en el que por las condiciones y afectación de la pieza se establece inviable una sustitución, realizando un correcto proceso de estiraje, con una bancada o un equipo para tiro, es posible reestablecer algunas condiciones y dejar la pieza técnicamente recuperable.

Para esto se debe contar con los equipos y destreza adecuada del técnico reparador. Estos trabajos pueden realizarse en piezas o paneles fijos, tales como costados, paneles traseros, piezas de configuración cerrada como estribos o puntas de chasís.

Como se muestra en las imágenes, con procesos de estiraje adecuados es posible reestablecer en gran medida la condición original de la pieza, al liberar tensiones y situando en estado de reparación una pieza evaluada inicialmente de cambio.

Conclusiones

• Con base en lo anterior, la reparación y recuperación de piezas se ha convertido en la mejor opción para solventar una colisión y, sin duda, incrementar la reparabilidad en el taller, lo que trae grandes ventajas para todas las partes, ya que se disminuyen los tiempos de reparación, se obtiene una mayor rotación en el taller, se conserva la originalidad del vehículo y deja un impacto ambiental bastante positivo.

• Para lograr estos beneficiose es importante conocer y tener muy claros los límites entre reparación, recuperación y el cambio de una pieza, ya que siempre se debe garantizar la seguridad y el aspecto estético de la pieza reparada.

• La ausencia de partes origina el aumento de los tiempos de permanencia en el taller, la inmovilización de vehículos.

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