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Las nuevas dinámicas como resultado de las medidas adoptadas por los gobiernos para disminuir los contagios por Covid-19, hizo que muchas empresas y centros educativos cambiaran su forma de trabajo, ajustándose a estas nuevas circunstancias. Debido a lo anterior, varias empresas del sector asegurador debido a las cancelaciones y reclamaciones por el no uso de la póliza del vehículo durante el año de confinamiento, tuvieron que crear estrategias para conservar los clientes que hacían uso de sus servicios.

A consecuencia de esta situación, nació el seguro por uso, un plan mensual que mide dos aspectos esenciales para calcular el valor de la prima que el cliente debe pagar cada mes: la distancia (km recorridos) y los hábitos de conducción (variables asociadas a la aceleración, frenado, giros bruscos, uso del celular, entre otros). Ambos aspectos son obtenidos, por parte del asegurado en calidad de conductor, como de todas aquellas personas que sean registradas dentro de la póliza como “conductores registrados”.

A estos nuevos servicios le han apostado compañías de seguro como SURA y SBS, las cuales proponen este tipo de póliza basado en el uso del vehículo o por kilometraje recorrido. Este tipo de servicio se fundamenta en la telemática, un sistema de transmisión de datos informatizados a través de monitoreo continuo que provee información de los usuarios. En el caso de Sura este proceso se realiza por medio de una aplicación instalada en un celular y está basada en los movimientos del mismo, en el caso de SBS, por medio de un dispositivo instalado en el vehículo llamado PIA.

Con ambos métodos de las aseguradoras, se puede verificar el tipo de vehículo en que se movilizan, si lo hace como conductor o pasajero, la velocidad del automóvil, uso frecuente del celular durante el manejo, distancia recorrida y con base en estos, se definen los hábitos de conducción del asegurado y el monto a pagar de la prima del seguro.

Debido a este nuevo servicio los usuarios pasan de cancelar un monto fijo a un valor variable, dependiendo del uso del automóvil, convirtiéndose esto en un alivio para aquellas personas que no utilizan el vehículo de manera constante adaptándose más a sus capacidades financieras.

Los beneficios o coberturas son iguales que en las pólizas normales y se definen también dependiendo de lo que requiera el usuario final, en este caso el asegurado.

Todo lo anterior también apuesta a que las compañías estén en mayor capacidad de lograr una alta disminución en la accidentalidad, debido a que con el análisis de los hábitos de los conductores se pueden implementar más campañas de prevención y tener un control del riesgo que representa cada asegurado de manera más puntual y particular.

Cada nuevo reto o circunstancia lleva a que los seres humanos y las entidades, puedan alcanzar la capacidad de adaptarse a estas y realizar mejoras con el fin de minimizar el impacto en los aspectos más relevantes que rigen a la sociedad actual, tales como salud, economía, educación, mercado, prevención, entre otros. A esto no se escapa el sector asegurador y sus nuevas propuestas encaminadas al desarrollo que puedan lograr en los años venideros de la mano de la tecnología y los beneficios que estas pueden traer.

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