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La virtualización de la capacitación describió tres etapas de ajuste y, a pesar de los buenos resultados, la presencialidad es esencial en la mayoría de los casos.

La educación en tiempos de pandemia implicó desafíos inéditos para las entidades educativas, que tuvieron que pasar por diferentes etapas como el aislamiento social.

Una segunda etapa consistió en un regreso gradual a las entidades educativas, que abandonó la premisa del aislamiento y se rigió por la directriz del distanciamiento social.

Una tercera, orientada a nueva normalidad, se rigió cuando la emergencia sanitaria fue superada.

Para Cesvi Colombia, nada de esto fue ajeno; por el contrario, nos llevó a sortear diferentes desafíos como entidad de educación para el trabajo y el desarrollo humano.

e-adaptación

Cesvi Colombia tuvo que crear varias estrategias durante y después de la pandemia que cambiaron la forma como veníamos trabajando en años anteriores.

Por ejemplo, se hicieron algunas intervenciones prioritarias, como garantizar el acceso a los contenidos pedagógicos a través de las tecnologías digitales, ampliar la infraestructura de nuestra plataforma virtual, y acompañar y fortalecer las capacidades de los docentes en el uso de las TIC para la enseñanza remota.

Todos estos aspectos nos llevaron a repensar muchas de las cosas que veníamos haciendo y a formularnos la gran pregunta de ¿cómo será la educación después de la pandemia?

En su momento identificamos dos caminos por tomar, una vez terminara la pandemia: volver ‘a lo de siempre’ o al camino que conduce a nuevas ideas.

Conectados

En Cesvi Colombia escogimos la segunda opción, la de las nuevas ideas, la de cómo podemos evolucionar en tiempos diferentes para cumplir con nuestro objetivo de formar y capacitar al personal del sector automotor.

Es así como al inicio de la pandemia, después de asimilar todo lo que estaba sucediendo, vimos una valiosa oportunidad para continuar conectados con el sector automotor.

En consecuencia, diseñamos y preparamos en abril de 2020 nuestra primera semana educativa de actualización técnica en modalidad on-line por medio de varios webinar de interés para el sector reparador y sin costo alguno.

A partir de esto implementamos la modalidad on-line para impartir nuestros procesos de capacitación tanto a perfiles administrativos como técnicos, lo cual nos llevó a nuevos desafíos pedagógicos, así como la implementación de nuestras estrategias de aprendizaje.

Al comienzo, como en todo nuevo método, hubo una curva ascendente de aprendizaje y avance hasta lograr una metodología según cada proceso de capacitación.

Podemos mencionar, como ejemplo de éxito, nuestro diplomado en Gerencia, gestión y administración de talleres, el cual, no sólo logró superar las expectativas de los estudiantes, sino que logramos romper las barreras de la distancia, con estudiantes de seis países, adaptando todas las herramientas pedagógicas para lograr los objetivos de aprendizaje.

Para el caso de los temas técnicos, la metodología utilizada fue a través de la demostración de los procesos en vivo en nuestros ambientes de aprendizaje y con nuestros docentes expertos, mostrando a los estudiantes los criterios y las buenas prácticas de cada proceso.

Esto se implementó ante la imposibilidad de presencialidad. Sin embargo, no fue orientado a desarrollar las habilidades del ‘saber hacer’ si no del saber acerca de los temas específicos impartidos en su momento.

Capacitación virtual

Otro de nuestros grandes avances fue el fortalecimiento en la capacitación virtual, como otra de las metodologías de enseñanza-aprendizaje.

Así, se conformó una nueva plataforma en nuestro campus virtual, que permitió la actualización del curso para peritos, denominado Programa de formación integral para el perito profesional en vehículos, así como la implementación del curso de manejo preventivo en el área de seguridad vial.

Con todo esto, vimos y asumimos un cambio en nuestra modalidad de trabajo y fue necesario aprovechar al máximo las herramientas tecnológicas que ya existían, a veces desaprovechadas.

Sin embargo, ante la falta de clases presenciales, su implementación no garantizó que la educación fuera de calidad, puesto que la clave durante y después de la pandemia se centró en nuestros docentes, quienes se fueron preparando para lograr conseguir los objetivos esperados.

Lo que aprendimos

Lo que dejó ver la pandemia fue la fragilidad de nuestros sistemas educativos, con sus muchas deficiencias e inequidades en diferentes aspectos: desde disfrutar de banda ancha para conexión a internet, así como tener los equipos de cómputo necesarios para la educación en línea.

También vimos falencias en los entornos de apoyo necesarios para enfocarse en el aprendizaje, hasta dificultades para alinear los recursos de enseñanza con las necesidades identificadas.

Además, si bien el paso a la enseñanza y el aprendizaje digitales ha desempeñado un papel importante en facilitar la continuación de los procesos de capacitación, la educación digital no puede sustituir por completo la capacitación presencial de calidad, especialmente en lo referente con procesos de reparación a los perfiles técnicos.

Por otra parte, este cambio repentino a la enseñanza y el aprendizaje digitales se pensó que se trataba, en muchos casos, de una respuesta de emergencia y no de un plan óptimo de educación digital a distancia generalizada.

Para algunos docentes y formadores fue su primera experiencia con la enseñanza en línea y, si bien su resiliencia y capacidad de adaptación fueron admirables, la enseñanza y el aprendizaje digitales a distancia en el contexto de la pandemia que, aunque muy valiosos, no deben considerarse necesariamente un modelo general de educación digital a distancia.

En Cesvi consideramos que se deben rescatar las mejores prácticas para el desarrollo de nuestros procesos de aprendizaje y capacitación, dado que en el contexto del aprendizaje a distancia resulta especialmente difícil impartir el contenido práctico de nuestros planes de estudio.

Por último, debemos tener en cuenta que nuestros estudiantes son adultos, en especial pocos cualificados, y que a veces carecen de las competencias digitales necesarias para participar en el aprendizaje virtual, lo que puede afectar a sus posibilidades de mejorar y actualizar sus capacidades y competencias técnicas.

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