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Los factores que interactúan en la ocurrencia de un siniestro vial son la vía, el entorno, el vehículo y el comportamiento humano.

Datos del Observatorio Nacional de Seguridad Vial indican que hasta el 90% de los siniestros viales son evitables.

Este concepto se sustenta en la preponderancia del comportamiento humano en su ocurrencia, si bien la actitud del actor vial se ve influenciada principalmente por cuatro variables.

Primero, la percepción del riesgo y la presupuesta seguridad que brindan las habilidades que se tienen para sortearlos sin inconvenientes.

Segundo, la cultura social reflejada en el comportamiento transgresor de la normativa vial, que se normaliza por el escaso control de las autoridades debido a su finita capacidad operativa.

Esto resulta en la cuasi certeza de no recibir sanción ante la recurrente trasgresión.

Tercero, las condiciones físicas del actor vial, como su estado de salud o fatiga, las variables de género y edad.

Cuarto, las condiciones sicológicas asociadas a depresión, estrés, ansiedad y agresividad que pueden ser reforzadas por la interacción con otros actores viales o el entorno.

Y, quinto, las condiciones fisiológicas, no menos importantes y recurrentes en las cifras de siniestralidad, relacionadas con el consumo de alcohol, drogas, o medicamentos.

Estas variables son de impacto general y tienen incidencia en cualquier actor vial, sea este peatón, ciclista, motociclista o conductor.

En síntesis, podemos identificar que el comportamiento del actor vial está determinado por la habilidad e idoneidad –aspectos directamente relacionados con el saber y el saber hacer.

También por nuestras condiciones físicas y fisiológicas, por la sobreestimación de capacidades de conducción.

Asimismo, por la capacidad de procesar e interpretar la información del entorno para llevar una conducción segura y precisa y, por último, por aspectos motivacionales o psicológicos.

De paseo

Estas consideraciones establecen la importancia de la preparación que debe tener el conductor para conducir automóvil o motocicleta.

Salir de viaje por carretera es una experiencia que permite explorar, conocer, admirar y disfrutar los paisajes, ciudades o pueblos que nos ofrece la ruta.

Pero también es cierto que la experiencia presenta una cantidad de retos y riesgos que debemos prever antes de lanzarnos a la aventura.

Previo al viaje

Planifique. Tenga en cuenta el destino final, las paradas por hacer, lugares de descanso o alojamientos en ruta, definir los tramos, condiciones de la vía y las rutas alternas en caso de contingencia, quién será el conductor o los conductores (conducir por turnos es ideal).

Aunque parece obvio, estas consideraciones garantizan los tiempos de descanso del conductor, reducir la necesidad de conducir en la noche, darse tiempo de conocer y disfrutar realmente su viaje.

Prepare su vehículo. Realice una inspección preventiva en un centro de servicio que cuente con los recursos y personal idóneo, previo inicio del viaje.

Equipamiento del vehículo. Es ideal que cuente con sistemas de seguridad activa y pasiva, condición que no se puede prever para el viaje, pero sí considerar al comprar o cambiar su automóvil.

Revise la documentación. Los documentos del conductor y del vehículo deben estar en regla. Así evitará dolores de cabeza con las autoridades y tendrá la tranquilidad de estar respaldado en caso de contingencia.

Descanse adecuadamente. El descanso es obligatorio para piloto y copiloto. Se debe dormir cuando menos 8 horas, consumir alimentos livianos y de fácil digestión, no consumir alcohol o sustancias que puedan generar trastornos fisiológicos y relajar la mente de cualquier preocupación.

No se debe restar importancia a lo agotador y físicamente desgastante que resulta un viaje largo por carretera, y aún más considerando el estado de nuestra infraestructura vial y las congestiones que se presentan.

También es ideal que los pasajeros descansen porque ayuda a reducir el estrés a bordo.

¡Nos fuimos!

Si el día del viaje la regla es subir al vehículo maletas y viajeros ¡espere! porque hay más tareas pendientes.

Revise la posición de conducción: antes de emprender la marcha siempre hay que ajustar la posición de conducción. Tenga en cuenta que, si el viaje es largo y hay varios conductores previstos, se deben aplicar las siguientes recomendaciones en cada cambio.

Ajuste la silla: la altura de la silla es lo primero por hacer. Debe garantizar el mayor rango visual posible, pues permite la capacidad de anticiparse al peligro, pero dejar como mínimo 5 dedos de distancia entre la cabeza el tapizado del techo.

Esta mínima distancia es clave porque evita que, en caso de volcamiento, la cabeza impacte con el techo o que golpee con el marco de la puerta (en caso de que el carro no tenga airbags de cortina).

Posicionar el espaldar también es importante. Debe dejar que la espalda esté totalmente apoyada y no debe exceder 15° respecto a la vertical.

 

Esto hace que estemos cómodos durante el desplazamiento y garantiza una retención adecuada del cinturón de seguridad en caso de siniestro.

Posición más adecuada para conducir

Ajuste del apoyacabezas. La línea imaginaria entre las orejas debe coincidir con la zona media de este dispositivo, lo cual, sumado a una inclinación adecuada del espaldar de la silla, reduce la distancia de la cabeza al apoyacabezas.

Bien ajustado evita lesiones en el cuello por latigazo cervical, en caso de un choque por alcance, es decir, cuando el vehículo es impactado en la parte trasera.

Evalúe la distancia a los mandos: empiece por los pedales. Una distancia adecuada a los pedales del vehículo permite un acceso cómodo y la aplicación efectiva de la fuerza de frenado en caso de emergencia.

Así, las piernas deben quedar semiflexionadas al accionar a fondo freno o embrague, lo que evita lesiones de cadera o fracturas en miembros inferiores en caso de golpe frontal.

Evaluar la posición del timón es fundamental porque de ello dependen maniobras correctas y la eficacia del airbag ante una colisión.

Es ideal que el volante se ubique a la altura de la barbilla. La profundidad se mide con los brazos completamente estirados sobre la parte más alta del timón garantizando que las muñecas queden totalmente flexionadas delante de este.

Reglajes del puesto del conductor: visibilidad, distancia a los pedales y posición sobre el volante de manos y brazos

hombros del espaldar de la silla y que al tener las manos sobre el timón en posición de 10:10 -tomando como referencia las manecillas del reloj- los brazos queden ligeramente flexionados, evitando así lesiones de hombro por dislocación en caso de choque delantero.

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