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En la búsqueda de opciones para el transporte existen los vehículos usados, que pueden estar en buena, regular o mala condición.

Más allá del motor, la transmisión, los frenos y la suspensión; de la tapicería y los accesorios; y de la pintura, el estado de la estructura y su carrocería son de la mayor importancia pues es sobre ellas que se soportan los elementos mecánicos para la automoción.

Es importante aclarar que por el hecho de que haya sido intervenido producto de una colisión, no implica que se deba descartar. Por el contrario, un trabajo bien realizado recupera el vehículo tanto en su estética como en los aspectos técnicos y de seguridad activa y pasiva.

Para ello se deben observar los siguientes  pasos que ayudan a determinar el estado del vehículo y la viabilidad de la compra.

En principio hay que observar que el vehículo no esté torcido, que las puertas tengan buen cierre y que todas las piezas exteriores guarden simetría.

Así mismo, se debe verificar si el vehículo ha sido intervenido en reparación o sustitución como consecuencia de una colisión, por lo cual se deben identificar soldaduras y protecciones anticorrosivas y sellantes.

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