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La industria automotriz en el mundo no descansa a la hora de proponer nuevos desarrollos en pro de la seguridad, el confort y el diseño, y como es de esperarse, las nuevas actualizaciones generan que la industria de la reparación tenga una dinámica diferente, motivada por las crecientes necesidades del usuario de un vehículo.

El actual mercado colombiano se encuentra en un punto de cambio, donde se une lo tradicional con lo tecnológico, métodos de reparación como los de conformación de chapa que aún conservan técnicas artesanales utilizadas por años, las cuales contrastan de manera interesante con el desarrollo de materiales en la carrocería como aleaciones e introducción de fibras. Las últimas innovaciones tecnológicas con sistemas ADAS, naturalmente ocasionan que quienes quieran estar a la vanguardia del mercado, opten por actualizaciones de formación, equipamiento y software indispensables para la reparación, además de exigir al personal del taller los conocimientos técnicos requeridos por los vehículos de nueva generación, lo cual antes era inimaginable.

Trasladándonos a los años 90 y principios del nuevo siglo, las necesidades del mercado eran muy diferentes, si bien, la calidad del producto siempre ha sido intrínseca en el proceso de reparación, la realidad es que pocos eran los referentes del mercado en la época para practicar de manera adecuada la reparación estructural del vehículo, y aún más, con la proliferación de nuevos talleres, donde el mayor porcentaje estaba dedicado a la mecánica general y una pequeña parte dedicada a latonería y pintura; y así convertidos en negocios atendidos por 1 o 4 personas, les era difícil contar con los niveles de capacitación y equipamiento necesario para cumplir los estándares del fabricante, beneficios de los cuales gozaban talleres con estructuras y músculos financieros muy sólidos.

La incursión de Cesvi Colombia en el sector reparador

Entrando en materia, a inicios del año 2000 cuando Cesvi Colombia dio inicio a las consultorías y el plan de clasificación (PCT), surge a raíz de dar una solución al mercado en las debilidades evidenciadas en los procesos  de reparación de chapa y pintura, y sustituciones de piezas fijas sin las precauciones sugeridas por el fabricante, además prácticas inadecuadas en el uso de materiales, equipos y herramientas, sumando el desconocimiento de técnicas apropiadas.

Por generaciones estos procesos carecían de asidero profesional, pero de acuerdo al sector reparador “funcionaban”, así como el recurso y en general los procesos auxiliares que no lograban restituir las condiciones de seguridad ideales o sugeridas por el fabricante, y sin duda eran difíciles de lograr sin la información y capacitación adecuada, asimismo pudiendo ser identificadas por el propietario del vehículo. Cabe resaltar que la mayoría de los que podían cumplir al pie de la letra las demandas técnicas en cuanto a reparación y pintura de la carrocería, correspondía a los talleres autorizados por una marca de vehículos, dado que esa relación comercial generaba un beneficio en doble vía, donde el taller obtenía formación para cumplir los estándares exigidos y la marca el estatus de reconocimiento en el mercado.

Pasados los años y con la introducción del portafolio de servicios de Cesvi Colombia, se buscó generar un estándar mínimo del mercado que resolviera las necesidades y problemáticas del sector reparador, teniendo una acogida significativa en esta industria ya que no existía un referente imparcial y ajustado a la realidad del país.

Luego de varios años de introducción de cursos de formación, consultoría a talleres y divulgación de los resultados de investigación en temas de reparabilidad de vehículos por parte de Cesvi Colombia, el mercado estaba maduro para dar el siguiente paso, el cual correspondía a equilibrar la balanza entre los recursos necesarios para desarrollar la actividad y una adecuada gestión del taller.

Con el tiempo se volvió cotidiano hablar de estándares de reparación muy alineados a los cambios que presentaba el mercado, claro ejemplo fue el entendimiento de la afectación ocasionada en la reparación por el uso de equipos como el oxiacetileno (elemento tradicional en los talleres dedicados a la reparación de colisión en Colombia) y entender la necesidad de utilizar equipos de soldadura como MIG/MAG y soldadura por puntos por resistencia, evolucionando a un cambio cultural y técnico referente a nivel latinoamericano.

Año tras año, los talleres fueron comprendiendo las necesidades del mercado y que la única manera de no caer en la obsolescencia es la actualización en la medida de lo posible a las nuevas tecnologías automotrices, caso similar pasó con los mecánicos expertos en sistemas de carburación, los avances tecnológicos los obligaron a migrar al entendimiento de sistemas de inyección, porque cada vez es menos común y está pasando a la historia este sistema.

En la actualidad el taller resuelve cada vez más rápido todos los desafíos técnicos que se presentan a la puerta del taller, gracias al abanico de información que se puede encontrar en la red, foros, libros, artículos de revista y las opciones de formación y consultoría a la medida, que brindan entidades especializadas como Cesvi Colombia, la cual ha contribuido durante 20 años de manera significativa a las buenas prácticas, eficientes y rentables para el sector reparador, profesionalizando día a día la importante participación del taller y la invaluable destreza del técnico reparador colombiano.

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